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¿POR QUÉ LA ACTIVIDAD FÍSICA?
Podemos argumentar muchas cosas para insistir en la necesidad de realizar actividades físicas programadas. Basta leer todo lo que aparece publicado en Internet, dirigido a todo tipo de público e inmediatamente se tendrá una idea ajustada de lo que significa para la salud. Por eso no vamos a repetir lo que ya se ha dicho y se dice acerca de los beneficios que producen para la salud la realización de actividades físicas ordenadas.
En cambio, vamos a tratar de responder la pregunta que más frecuentemente se formula y que podría resumirse así: si la actividad física es tan importante para la salud ¿por qué se insiste tanto en esta necesidad principalmente desde los inicios del siglo XX? Antes, ¿no era necesario? ¿Qué cambió en la vida cotidiana para que se haya intensificado?
Antes de intentar responder, es bueno recordar que nuestra estructura corporal, como la de todo ser viviente, es el resultado de la genética (herencia) y de lo que “nos hace” el medio ambiente. Todos los seres vivos interactúan con el medio donde desarrollan su vida y nadie está exento de esta realidad. Esta simbiosis es absolutamente inevitable.
Todo lo que le hagamos al medio ambiente, nos será devuelto. Si lo que hacemos es bueno, nos devolverá cosas buenas. Si lo que hacemos es malo, nos devolverá cosas peores.
Dentro del concepto salud/enfermedad, uno de los determinantes que más influye en el “estilo de vida” en el medio ambiente. A la vez esel más modificable mediante actividades de promoción o de prevención primaria.
En epidemiología, el estilo de vida, o hábito de vida, o forma de vida, es un conjunto de comportamientos y actitudes que desarrollan las personas; unas veces son saludables y otras son nocivas para la salud.
En los países desarrollados los estilos de vida poco saludables son los que causan la mayoría de las enfermedades.
Nuestra estructura corporal depende de un intercambio permanente entre lo que gasta en energía para vivir y lo que incorpora para generar esa energía (alimentos).
La vida de una persona esta delimitada dentro de esta relación: ingresos/egresos; cuanto mas ajustada sea esta, mejor es el pronóstico de una “longevidad sana”.
Podemos decir que cuanto más adecuada es la alimentación (ingresos en calidad y cantidad) y más sistemática la actividad física (en ausencia de otro tipo de enfermedades transmisibles, intoxicaciones y accidentes), mejor será su vida.
Lo que parece una obviedad es sin embargo necesario explicitarlo: “no debe faltaralimentación adecuada ni actividad física suficiente”.
Contestemos ahora la pregunta: ya en las antiguas culturas y civilizaciones se otorgaba gran importancia al desarrollo e incremento de las capacidades físicas. Por lo tanto el concepto no es nuevo. Tal vez hayan cambiado los instrumentos con lo que el ser humano se ayuda para mejorar estas capacidades, pero el concepto sigue siendo el mismo.
Lo que sí cambió, y mucho, es la forma de alimentarse, el hábitat en el que está inmersa la población y el formidable avance de la tecnología que ha suplantado fuertemente el trabajo físico y conducido a una gran parte de la población, especialmente en las grandes ciudades, a la quietud corporal reduciendo al mínimo sus necesidades de movimientos. Y esto referido a los adultos.
En los niños, el sedentarismo avanza a pasos agigantados de la mano de las computadoras, que suplantan en forma alarmante los diferentes juegos y deportes y transforma las relaciones humanas y sociales prácticamente en virtuales. Y todo sin moverse del asiento.
Lo mismo ocurre con la TV inútil, la que incita no sólo a la quietud sino al consumo de bebidas, golosinas y la llamada comida rápida que conllevan gran ingesta de azúcares refinados, grasas saturadas, carencia de vitaminas y oligoelementos y sobreabundancia de calorías.
Entonces, y de acuerdo a lo que mencionáramos al comienzo, hemos roto la relación ingreso(alimentos) / egreso(actividad física) ya partir de esto comienza un largo y tortuoso camino que desembocará, ineludiblemente, en la enfermedad.
Todas las enfermedades derivadas de este comportamiento, contemplan en su tratamiento la necesidad de adecuar la alimentación, realizar actividades físicas y el uso de fármacos.
Algunos estudiosos opinan que en la antigüedad el ser humano caminaba alrededor de 50 Km diarios, huyendo de peligros y buscando lugares favorables para su supervivencia; comía cuando podía. Y su hábitat era mucho más inhóspito. En la actualidad se ha invertido la ecuación; se come varias veces por día, una gran cantidad de comidas conservadas, algunas procesadas químicamente y manipuladas genéticamente. Y se posee cada vez más controles remotos para quedarse quieto el mayor tiempo posible.
Por eso las actividades físicas programadas y personalizadas cobran una inusitada jerarquía, cualquiera sea su formato.
Hemos cambiado los hábitos y si analizamos estos cambios en función de la salud representan un franco retroceso. A los que hay que agregar los que se están produciendo en el medio ambiente, algunos verdaderamente graves.
Por todo lo expresado, la Asociación Cristiana de Jóvenes/YMCA considera que es responsabilidad de cada persona cuidarse de la mejor manera. Y desea acompañarlo brindándole sus servicios.
